Llegó el día. Hoy día 2 de septiembre de 2018 se cierra una etapa.

Hace un par de meses decidí anunciar el Mini. El motivo principal era que ya no lo utilizaba, ya no lo sacaba a pasear. Y es que como siempre he dicho, con el Mini he disfrutado más la fase de restauración que conducirlo. Eso no quiere decir que no lo haya disfrutado pues con él he hecho rutas, he acudido a dos ediciones del Classic & Legends o he ido a la concentración de Feria Valencia. Pero últimamente apenas lo movía. De hecho, hace poco se acabó la batería, compré una nueva y al intentarlo poner en marcha, no arrancaba. Al final resultó que la gasolina se había hecho mala y por lo tanto no detonaba.

El que no pueda llevar a los niños también ha sido un pequeño impedimento. El no poder poner silla de bebé detrás me imposibilitaba que pudiese funcionar con él en el día a día. Junto que no me hacía gracia llevar a los niños en un coche tan antiguo y por lo tanto menos seguro que los de hoy en día.

La verdad es que lo he vendido más rápido de lo que pensaba. Tan solo un mes y medio de ponerlo a la venta, el Mini estaba camino a Segovia.

Con la venta cierro una etapa importante en mi aventura de las restauraciones. El proyecto con el que más he disfrutado, con el que más me he divertido y aprendido, con el proyecto con el que incluso he hecho buenos amigos. Lo he disfrutado y lo he vivido a tope. Se va un trozo de mi vida hacia Segovia pero me quedo tranquilo pues el disfrute llegó a su fin.

Adiós Mini adiós