Domingo 25 de septiembre, llegaba el gran día donde iba a poder entrar a conducir un coche en un circuito de competición, el Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo. Y no cualquier coche iba a conducir un Ferrari F430  Lamborghini Gallardo Spyder.

Todo comienza a las 11 de la mañana, en la que puntuales nos presentamos en el box que tiene habilitado LRS Fórmula. Aquí, nos hacen un pequeño briefing de lo que nos vamos a encontrar, las características de cada coche y una serie de instrucciones como puntos de frenado y aceleración.

Briefing LRS Fórmula

Después pasamos a por la acreditación y al box de al lado donde tienen preparado la zona de espera y de bar.

Allí esperamos a que me llamen para dar una vuelta de reconocimiento en un Renault Megane RS F1 y conocer sobretodo donde frenar y donde acelerar (hay conos por todo el circuito para indicarte donde realizar estas acciones). Esta primera vuelta, es la primera toma de contacto y donde te explican la mayoría de cosas, es una vuelta en la que obviamente no vas deprisa y absorbes información valiosa.

Vuelta de reconocimiento Megane RS F1

Una vez hecha esta vuelta, vuelves al box y esperas a que digan tu nombre para que llegue tu momento. Durante la espera, estamos viendo como la gente sale a dar sus vueltas y me doy cuenta que conozco a uno de los instructores, vaya sorpresa, un amigo entusiasta de los coches que se ofrece enseguida para ir conmigo e indicarme como llevar un superdeportivo.

Lo primero que me ofrece y me aconseja (para mi sorpresa) es que elija el Lamborghini Gallardo Spyder en vez del Ferrari F430 que era mi idea. Por supuesto, le hago caso y cambian los planes pero si ya el Ferrari pintaba increíblemente, con el Lamborghini pasaba a un coche más potente de nada más y nada menos 520 cv.

Características Lamborghini Gallardo Spyder

El resto de la experiencia es mejor verla en el siguiente vídeo:

¿Mis impresiones? Solo hace falta ver mi cara de felicidad nada más bajar del coche.

Saliendo del Lamborghini

Ha sido increíble poder experimentar la sensación de llevar 520 cv, de cambiar con un cambio secuencial de levas a casi 8000 vueltas, de apretar el pedal del freno y notar la desaceleración brutal, de abrir gas a mitad curva y de pasar la recta de meta (de 850 metros) a 240 km/h. Una experiencia que jamás olvidaré y que tenía apuntada para hacer aunque sea una vez en la vida. En el recuerdo también me queda el sobreviraje o derrapada (ver minuto 5:10) en la curva del circuito.